En el último proceso de asignación del beneficio, hubo diversas fallas técnicas. No sólo disminuyeron las becas asignadas, sino que además la evaluación de antecedentes mostró diversos problemas: la ausencia de criterios comunes para calificar a los postulantes y el desconocimiento de la oferta de programas en el extranjero por parte de los evaluadores fueron algunos de ellos.
Por Maria Cristina Silva, Psicóloga Organizacional

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¿Qué está pasando con las Becas Chile?
Luego de este año muchos no volverán a postular con tranquilidad. A menos que no estén informados de las irregularidades que se han producido en el proceso de asignación del beneficio en 2010.
Lo primero que llamó la atención fue el reducido número de becas que se entregaron: menos de 800, aunque el ministro de Educación había prometido dos mil. Todo esto, a pesar de que Becas Chile fue pensado como un programa que incrementaría progresivamente el número de becarios año a año, con el fin de formar la mayor cantidad posible de profesionales con conocimientos de punta para fomentar el desarrollo científico del país. Al menos ésa era la visión inicial.
Luego de este balde de agua fría, los más de cinco mil postulantes no aceptados debieron esperar bastante tiempo para recibir sus resultados y no me refiero a un par de semanas, sino a un mes aproximadamente. Con esto saltó a la vista la ineficiencia administrativa de Conicyt. Si se había dado a conocer el número de becas adjudicadas y se había zanjado quiénes quedaban fuera del proceso, entonces bastaba con enviar las retroalimentaciones ya existentes en el sistema, de modo de no perjudicar aún más a quienes no habían obtenido el beneficio. Esperar un mes y luego contar con la módica suma de cinco días para apelar parece algo desproporcionado.
Pasó el tiempo y con la llegada de las evaluaciones -por goteo, en el transcurso de varios días- se hizo evidente que había problemas más graves.
Las retroalimentaciones dejaban en evidencia serias complicaciones en la evaluación de antecedentes: brechas enormes entre los puntajes asignados por uno u otro evaluador, programas y universidades mal evaluadas, entre otros. Además, y como chiste de mal gusto, varios recibieron sólo un par de líneas que no decían mucho, o peor aún, una evaluación llena de faltas de ortografía y de redacción – Advertencia: Becas Chile no se hace responsable de esto.
Luego de leer los comentarios en el
grupo oficial de No beneficiados en Facebook, los artículos publicados en el
blog del mismo grupo y los tweets asociados en las últimas semanas (#becaschile), hago el siguiente resumen, para que estén informados:
- Los evaluadores no están calibrados. Es decir,
no cuentan con criterios comunes para evaluar a los postulantes y no parece existir ningún instrumento que permita reducir al máximo el factor “subjetividad del evaluador” -por ejemplo, rúbricas de corrección que gradúen el desempeño-. Si existe algún criterio, es evidente que no está siendo aplicado del mismo modo por los diferentes evaluadores. Muchos postulantes obtuvieron puntajes con diferencias abismales -más de 10 puntos entre evaluadores-. Esto no sería posible si hubiese un criterio unificador y una calibración previa a la revisión de antecedentes.
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Los evaluadores no conocen bien la oferta de programas de postgrado y universidades en el extranjero y, por lo tanto, asignan puntajes según lo que ellos consideran como un buen programa o universidad, dentro de lo que conocen. Varios postulantes recibieron comentarios contradictorios: mientras un evaluador consideraba un programa como excelente, el otro decía que no era suficiente y no aportaba en nada al país.
- Los problemas de ortografía, redacción y las ideas incompletas en los informes entregados son una vergüenza. Respecto de este punto, no hay mucho que decir que usted mismo no esté pensando desde ya (…).
- Finalmente, se discriminó a postulantes que estaban aceptados en la universidad de destino
y que contaban con un buen puntaje en su evaluación -claro, una calificación más baja que el antojadizo puntaje de corte, el cual varía sin explicación año a año-. Esto ya había sucedido en 2009, pero es impresentable, sobre todo si desde el próximo año pretenden exigir a los postulantes estar aceptados en el programa que quieren cursar, antes de postular a la beca.
En resumen, existen muchas irregularidades en Becas Chile, inconsistencias entre lo que se prometió y lo que finalmente se entregó, en la administración, y en la evaluación de los postulantes. Es una vergüenza que un programa que pretendía constituirse como una fuente de desarrollo para Chile se esté convirtiendo poco a poco en un proceso lleno de faltas técnicas y éticas.